El grito de guerra en Anfield: «¡Llorente, Llorente!»

En cuanto el fuego cesó, todos buscaron a Marcos Llorente y a Jan Oblak. Entre los dos habían obrado lo que en diciembre sobrepasaba la categoría de milagro. Y de la nutrida grada de aficionados rojiblancos, en el fondo opuesto al estruendoso ‘The Kop’, cerca del banquillo donde Simeone no dio tregua hasta el pitido final, reclamaron a su nuevo héroe. «¡Llorente, Llorente!», bramaba con fervor el único rincón de Anfield que mantenía su posición. Mientras Oblak, después de repeler 16 disparos y ver aproximarse otros 18, vivía en calma su particular festejo. El resto de los asientos yacían desnudos por la hazaña del Atlético. La primera victoria de su historia en el retocado templo red dejó a la Champions sin su campeón, en la primera criba.

Para entonces, obviamente, a Diego Costa ya se le había pasado el cabreo. Dejó su sitio a Llorente dando una patada de rabia a una botella de agua, sin saber que su sacrificio iba a ser decisivo para la suerte del partido y la eliminatoria. Al son del brasileño se movieron todos, incluido Joao Félix, en su corrida más impactante desde que es profesional.

«Estamos todos muy cansados, pero mereció la pena. Hemos sufrido y trabajado mucho», aseguraba extenuado. Para cuando sus piernas flaquearon, al borde del ocaso de la primera parte de la prórroga, al Atlético ya lo había rescatado su inesperado héroe que, hasta anoche, sólo acumulaba en la Champions nueve minutos ante el Lokomotiv y media parte ante el Liverpool. Aunque fue el joven portugués quien le descubrió en ese primer zarpazo.

«SUFRIMOS A MUERTE»

Su hora y cinco minutos de Anfield forma parte de la leyenda rojiblanca. En ese tiempo, concentrado en una prórroga de ensueño para él, y para su equipo, soltó dos zarpazos milimétricos al Liverpool y regaló el de la victoria a Morata, dos ex del Real Madrid, congraciados con una afición que, lógicamente, de primeras les miró de reojo.

«No sabemos dónde está nuestro techo de aguantar y sufrir. El equipo hizo un trabajo increíble, sufrimos a muerte y logramos la victoria», sostenía Llorente exultante, entre empujones de sus compañeros. Acababa de quebrar una racha de 25 partidos del Liverpool sin caer ante su gente (18 victorias y siete empates). Entre él y Morata inventaron las dos estocadas finales.

«SE RECORDARÁ PARA SIEMPRE»

La batería de Simeone, después de 120 minutos al máximo, también estaba algo tocada. El técnico casi deja sin cabeza a Trippier, uno de los primeros con los que se topó tras completar una de sus mayores gestas (si no la mayor) desde que lleva la batuta. «Nos llevamos un partido muy importante que se recordará para siempre. Es el mejor rival al que me he enfrentado desde que estoy aquí», sostenía el argentino. A él, por supuesto, no le sorprendió lo que Llorente y Oblak acababan de hacer.

«El Barcelona tiene a Messi y nosotros tenemos a Oblak. Nos soluciona partidos bajo los palos, pero el equipo también le potencia», dijo sobre el portero. «Marcos entró para dar fortaleza y piernas para la banda derecha. Necesitábamos sus pulmones. Lo que hizo hoy, lo hace en los entrenamientos», concluía. Acababan de tomar Anfield, y eso no es algo que ocurra todos los días.

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El Atlético de las grandes gestas: resiste el asedio y elimina al Liverpool con dos goles de Llorente en la prórroga

Hay historias que, acaso por su belleza, intensidad y pasión, o todo a la vez, vuelven a repetirse con el paso del tiempo. Debe de ser que al destino le gustan estos caprichos. El caso es que, una década después, el Atlético repitió aquel épico guión de 2010. Sólo que esta vez Forlán fue Llorente, parte ya de la eternidad rojiblanca, con dos zapatazos en la prórroga que ya son historia rojiblanca. [2-3: Narración y estadística]

El 14, ese emblemático dorsal que en su día portaron Gabi o Simeone, rasgó las entrañas de Anfield, donde quedó varado el campeón. Ya nadie preguntará para qué narices cambió de acera. Es evidente que el destino le tenía reservado algo grande como lo que sucedió en Anfield. Y no fue otra cosa que el Atlético volvió a domar a la tormenta, una avalancha mucho mayor que la hace 10 años, y lo hizo a lomos de Marcos Llorente. Su pasado ya es pasado. Su presente ya esta aquí. Por su doblete y el empeño de sus compañeros, con idéntica indumentaria que entonces, este equipo ya tiene una gesta desde la que amanecer. La gesta recordó también a Múnich, a 2016, airoso de nuevo el Atlético, de nuevo de forma inexplicable -¿acaso Oblak?- del tsunami que fue el vigente campeón de Europa.

Porque, cuando más agua tenía al cuello el equipo, recién estrenada la prórroga, más fe le puso al asunto. Sus pulmones, como los de Llorente, se ensancharon en medio de la adversidad. La herida de Firmino fue un motivo suficiente para encontrar el genio y el orgullo que ha asomado a cuentagotas esta temporada. Tras el estruendo por el gol del brasileño, llegó ese arrebato final y los de Simeone, ya a salvo, sólo tuvieron que gestionar con inteligencia ese segundo acto de la prolongación.

AGONÍA

Fue el final de una noche agónica. Al mismo tiempo que el cielo de Liverpool se derramaba y la estruendosa e interminable grada The Kop despertaba, mientras AC/DC apuraba sus últimas notas del Thunderstruck, como acostumbra en el Wanda Metropolitano, Joao Félix echó una última mirada al horizonte. En parajes como Anfield es donde uno se hace mayor de edad. El chaval volvió a mirar al infinito mientras los fervorosos hinchas del Liverpool apagaban con su eterno You’ll never walk alone los clásicos acordes acompasados de la Champions. Como si el portugués intuyera lo que estaba a punto de ocurrir.

Una noche extraña porque, mientras el corazón de Anfield latía a mil revoluciones, con 54.000 almas entre sus muros, el de gran parte de Europa ya había empezado a dejar de hacerlo. Mientras el eco de las voces de los jugadores invadía el Parque de los Príncipes de París, un soberbio estruendo envolvía ese rincón de Liverpool.

A los niños les suelen asustar los monstruos, pero responden con descaro e inocencia ante lo desconocido. Quizás por eso lo primero que hizo Joao Félix, ajeno al huracán que se avecinaba, fue poner a su amigo y guía Diego Costa, baza de última hora de Simeone, cara a cara con el portero Adrián. Al punta le faltó precisión, aunque en apenas medio minuto habían mostrado con nitidez las intenciones. Lo de esperar, como ocurrió hace un año en Turín, no parecía ser -en ese momento- un argumento válido para una noche tan oscura y venenosa como en la que empezaba a adentrarse el Atlético. Cada gesto sobre la hierba del brasileño hacía que la sangre de los aficionados reds hirviese, incluso cuando dejó su sitio a Llorente, ya en el segundo acto. Allí no olvidan los desvelos que provocó con el Chelsea.

HEROICO OBLAK

Con el mismo traje negro con el que hace una década salió vivo, el Atlético se agarró con los dientes echando chispas a un césped que la lluvia había convertido en una suerte de pista de velocidad. Sofocó con el estómago, la cabeza y el corazón encogidos ese clásico arranque infernal con el que el campeón de Europa suele recibir a sus invitados. La cortesía inglesa, versión Klopp. Desde esa embestida inicial, el ritmo ya nunca bajó.

De la intensa lluvia que regaló el cielo se pasó al diluvio red, jarreando balones sobre el área de Oblak. Si el Liverpool no se adelantó antes fue porque entre Felipe y el portero esloveno se hartaron de espantar pelotas. Todos los hombres de negro arrimaron el hombro. Y cuando ya se relamían con el oxígeno del vestuario, irrumpió Wijnaldum para echar abajo con su cabeza todo lo que al Atlético le había costado tanto tesón sostener. El reloj se ponía a cero, pero el volcán ya había entrado en erupción.

Cualquier descuido entre ese banco de pirañas rojas era sinónimo de precipitarse definitivamente por el precipicio. De no ser por el clima, Oblak habría pensado que había vuelto a aquella asfixiante noche de Múnich, en 2016. Joao Félix interrumpió la tormenta con un zapatazo y el Atlético trató de sacar algo de pecho, al tiempo que el larguero escupía más metralla. Porque el orgullo es lo último que se debe perder.

En la banda, Jürgen Klopp observaba todo con calma bajo su gorra y su sonrisa, con las manos metiditas en los bolsillos de su abrigo. Simeone, mientras, agitaba sus brazos sin cesar, como si en realidad estuviera calentando para ese partido en Anfield que nunca pudo vivir como jugador.

Simeone divide la sesión en titulares y suplentes: el once, con dos novedades y dos dudas

Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético de Madrid, mantuvo este miércoles sus pruebas del once para el partido del próximo sábado contra el Sevilla FC en el estadio Wanda Metropolitano, con Joao Félix y Marcos Llorente en él, mientras persiste la duda en los laterales, una vez que Renan Lodi y Kieran Trippier tuvieron de nuevo trabajo alternativo al margen del grupo.

Ni el brasileño ni el inglés, con entrenamiento específico, participaron en los ensayos tácticos de una sesión que comenzó antes para los presumibles titulares, o alternativas en el caso de los laterales (Sime Vrsaljko por la derecha y Mario Hermoso por la izquierda), del encuentro frente al conjunto andaluz, en el que Joao Félix recuperará la titularidad después de más de un mes.

Simeone recupera a Joao Félix

Desde el pasado 26 de enero contra el Leganés, con un 0-0 en el Wanda Metropolitano del que terminó lesionado, no sale de inicio el futbolista luso; un total de seis partidos, cuatro de baja por lesión, más dos en los que partió en el banquillo, contra el Villarreal y contra el Espanyol, aunque luego sí dispuso de minutos. En uno de ellos, con el conjunto castellonense, aportó además un gol en el triunfo por 3-1.

Ahora volverá al once, según las pruebas del técnico tanto el martes como este miércoles, junto a Álvaro Morata, con lo que Diego Costa aún seguirá en la suplencia, después de superar la hernia discal cervical de la que fue operado el pasado 21 de noviembre y que le mantuvo tres meses de baja, mientras que Ángel Correa retornará a la banda derecha.

También apuntan a la suplencia Víctor Machín, ‘Vitolo’, y Yannick Carrasco. El extremo belga, titular con el Espanyol, será relegado al banquillo por la titularidad de Joao Félix.

Marcos Llorente en lugar de Thomas

La otra novedad de la alineación corresponde a día de hoy al medio centro: Marcos Llorente por Thomas Partey, que cumplirá un encuentro de sanción por ciclo de cinco tarjetas amarillas. Koke Resurrección y Saúl Ñíguez, aparte de Correa, completarán el medio campo.

La defensa está pendiente de los laterales. Indiscutibles en la actualidad Stefan Savic y Felipe Monteiro en el centro de la zaga -José María Giménez no ha jugado ninguno de los cuatro choques desde que superó un edema muscular-, en las bandas surgen las alternativas de Sime Vrsaljko, por la derecha, y Mario Hermoso, por la izquierda, si Trippier o Lodi no salen de principio contra el Sevilla.

Además de Thomas, Simeone también tiene la baja de Thomas Lemar, que se perdió los dos últimos duelos frente al Villarreal y al Espanyol por la lesión muscular sufrida el pasado 18 de febrero ante el Liverpool. Este miércoles, el extremo francés se ejercitó al margen, pero ya con balón.

La perla del Atleti que despierta el interés en Ámsterdam

El Cholo Simeone ha demostrado que no tiene miedo a hacer debutar en el primer equipo del Atlético de Madrid a los jugadores del filial cuando estos abren la puerta a gritos. Uno de ellos: Rodrigo Riquelme. El canterano ha dejado buenas actuaciones tanto con el primer equipo como en las categorías inferiores y eso ha provocado que los grandes equipos de la Eredivisie se fijen en él.

Precisamente en el encuentro de este pasado martes de la Youth League en Ámsterdam, se acercaran ojeadores de los principales equipos holandeses para seguir su evolución. A pesar de que el conjunto rojiblanco cayó eliminado en la tanda de penalti, Rodrigo volvió a dejar un buen sabor de boca. El canterano hizoo gala de su clase y a punto estuvo de marcar con un disparo desde fuera del área que se marchó rozando el larguero a falta de los últimos diez minutos.

Según publica el diario AS, ojeadores del Ajax, PSV, Feyenoord y AZ Alkmaar acudieron al Sportpark de Toekmost de Ámsterdam para presenciar el rendimiento del jugador en directo, con la idea de seducir al jugador probar suerte en una liga menor.

Presencia en el primer equipo del Atlético de Madrid

Ya dejó una buena imagen en la pretemporada a sus 19 años, donde participó en varios encuentros. Ante la Juventus, por ejemplo, lo intentó con varios disparos que no pudieron transformarse en gol.

En LaLiga, ante el Éibar también tuvo su oportunidad de despuntar. El técnico argentino decidió darle minutos en la segunda mitad. No se amilanó ni por el escenario ni por el resultado en contra y se mostró participativo durante los minutos que estuvo sobre el césped. A los pocos minutos ya intentó poner en apuros a Dmitrovic, pero su disparo desde lejos se marchó por encima del larguero.

El Atleti comienza a buscar fichajes: su agente confirma el interés

La dirección deportiva del Atlético de Madrid no descansa. La entidad colchonera, tras un mercado invernal con Edinson Cavani como protagonista, ya busca nuevos fichajes para reforzar su plantilla y desde Alemania llega el primer nombre de peso para el centro del campo.

Con la entidad buscando hombres que refuercen la medular, ha sido el agente de Charles Aranguiz, Fernando Felicevic, el que ha destapado el interés colchonero por hacerse con los servicios del chileno.

«Estamos pendientes de varias ofertas de Europa. Él quiere seguir en Europa, pero por ahora no hay grandes ofertas. El Atlético de Madrid, el Atalanta y la Fiore nos han llamado, pero no han hecho oferta aún», explicaba el representante en Fox Sports.

En la misma línea, Felicevic aseguró que «si no convence nada, volver a Chile sería una posibilidad. Charles está muy unido a Chile y no lo consideraría un paso atrás».

Si finalmente Aranguiz llegase al Wanda Metropolitano, su incorporación sería semejante a la acometida con Héctor Herrera un año antes. A sus 30 años, su contrato finaliza el próximo mes de junio y llegaría libre para firmar un nuevo contrato.

Tras una lesión de rodilla vivida el pasado año, Aranguiz disputó 29 encuentros para, en este nuevo curso, volver a ser uno de los hombres fijos en el Leverkusen. En la presente temporada acumula 25 encuentros con dos goles anotados.

El Atlético de Madrid sigue buscando nuevos nombres y desde Alemania aparece la primera opción para reforzar el centro del campo.

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El gafe del héroe Ramos

Sergio Ramos pasó en 24 horas de aplaudir el estilo arbitral que se gasta en la Champions a no saber por qué el colegiado italiano no había acudido a la pantalla a revisar el empate del Manchester City. El capitán blanco reclamó una falta de Gabriel Jesús a la hora del remate en el 1-1. ¿Suficiente para anular el gol? Así lo reclamó todo el Bernabéu y también los jugadores del Madrid. «Seguro que Gabriel empujó un poco a Sergio, igual que yo a Mahrez en la primera parte», dijo Vinicius, confesando a la vez una falta propia. Una queja que no admitió Daniele Orsato, el árbitro convertido en protagonista en los últimos minutos.

Tras esa polémica acción, donde consideró que el delantero no había ejercido la fuerza suficiente en el desplazamiento, señaló en unos minutos un penalti claro de Carvajal y enseñó una roja precisamente a Ramos, que ni siquiera protestó la acción. El hombre que cambió la historia del Real Madrid en la Champions, con aquel cabezazo en Lisboa para salvar la Décima, enlaza dos años negros en la gran competición. No estará dentro de tres semanas en la vuelta de octavos, igual que le sucedió en la temporada pasada. Entonces recibió una sanción de dos partidos por reconocer, de forma sorprendente, que había buscado adrede una amarilla en la ida, en Amsterdam, para perderse la vuelta del Bernabéu y llegar limpio a unos cuartos de final que después nunca existieron para su equipo, al ser goleados por el Ajax en casa. Una de las imágenes de esa noche fue la de Ramos en el palco de jugadores mientras era grabado por las cámaras que rodaban por entonces su documental.

Ahora, el central tendrá que ver desde fuera cómo sus compañeros intentan la remontada en el Etihad Stadium. Sólo una vez en la historia dio la vuelta el Madrid a una eliminatoria tras perder el partido de la ida en casa (Tirol, 1970). La última vez que lo intentó, sin éxito, fue en el Camp Nou, en 2011, con José Mourinho en el banquillo. «Es una jugada clave. El árbitro me dijo que no había nada, que no era empujón», comentó después Zinedine Zidane sobre la jugada que más comentarios generó al finalizar el encuentro.

PENALTI Y ROJA LOCAL POR PRIMERA VEZ

Vinicius, un rato después, seguía encendido con el árbitro: «Todos estamos cabreados. Siempre vienen aquí y pitan contra nosotros». Este miércoles Orsato entró en la historia al ser el primero en pitar en el mismo partido en la Copa de Europa un penalti en contra y expulsar a un jugador del Madrid en el Bernabéu. Lo cierto es que el italiano venía con fama de ser el juez más anti casero de toda la Champions, con unos números llamativos: nueve victorias locales, tres empates y 18 victorias visitantes en los 30 partidos que ha dirigido. Quizá éste sea el último, si así lo considera la UEFA, ya que está en su última campaña en activo, como recordó el propio Guardiola en sala de prensa. «Si protestan, será por algo», respondió empático con los locales.

Curiosamente, en la previa del choque, Ramos había ensalzado el arbitraje de la Champions en comparación con el de la Liga. Lo decía el capitán blanco por el malestar del vestuario con Hernández Hernández, el colegiado de la derrota ante el Levante.

«Nos echamos atrás al final»

El Bernabéu se marchó triste, sin saber muy bien qué había pasado en los últimos minutos para sufrir semejante derrape. De victoria a derrota. Del siempre sabroso 1-0 en las eliminatorias europeas al terrible 1-2. Los blancos parecen haber perdido el embrujo en su torneo favorito, el que dominaron con puño de hierro hace no tanto. Ahora le tocará la machada en Manchester dentro de tres semanas, si quiere entrar en cuartos. Pero antes tiene otra misión vital en la Liga: no perder el domingo en el clásico. Si repite su semana trágica de la pasada temporada, estaría el próximo lunes -a primeros de marzo- casi arruinado en las dos grandes competiciones. Parecerían entonces misiones imposibles remontar en la vuelta el cruce descarrilado y recortar en la Liga los cinco puntos más el goal average que le metería el Barcelona en caso de nuevo asalto a Chamartín.

Zinedine Zidane debe reactivar a su equipo en las próximas horas tras el golpe de este miércoles, un pésimo resultado que obliga a revisar su planteamiento. Sin Kroos en el campo, el Madrid estuvo falto de fluidez. Y tampoco supo gestionar la ventaja en el tramo final, con el equipo demasiado expuesto a las cargas del City. Hasta Casemiro, con problemas durante toda la noche ante la presión de los ingleses, reconocía el bajón. «Han sido 75 minutos espectaculares, pero los últimos 15 nos echamos atrás». El brasileño compartía la opinión de su entrenador, a la hora de calificar con buena nota el encuentro antes de la remontada visitante. También intentaba ser optimista, a pesar del resultado. «La eliminatoria no está perdida porque si hay un equipo que puede remontar, ese es el Real Madrid», recordó, imitando el mensaje de Guardiola, sobre el peligro blanco en la vuelta.

Pero lo cierto es que el ambiente que flotaba en el Bernabéu era de fuerte decepción y cierto temor al clásico del domingo. Tras unos meses de crecimiento, el Madrid queda ahora expuesto a un duelo al sol con Messi en el clásico. «Es una oportunidad», recordaba Zidane a medianoche, necesitado de fuertes dosis de motivación para levantar a su alicaído vestuario. Debe conseguir que sus jugadores olviden las dos derrotas seguidas que llevan, sobre todo la de este miércoles, para intentar ganar al Barcelona y hacerse así con el liderato de la Liga. Hasta el empate sería un resultado válido, con muchas jornadas aún por delante. Cualquier cosa antes que otro batacazo en casa ante los azulgranas, por el desgarro que supondría en la clasificación.

«NOS FALTARON 10 MINUTOS DE CONCENTRACIÓN»

Llevaba toda la temporada el madridismo preguntándose si esta versión corajuda, escasa de gol pero esforzada en la defensa, sería suficiente para avanzar en la Champions. Durante más de una hora, se ilusionó el Bernabéu con ese 1-0 trabajado que Isco llevó al marcador, pero la reacción del City, con un súper talento como De Bruyne a los mandos, se llevó por delante al Madrid, deshecho atrás y enfadado por la gestión arbitral. «No se ha podido ganar. Hemos dado todo en el campo, nos han faltado 10 minutos más de concentración. Ha sido un partido físico e igualado y lo hemos pagado», analizaba Zidane, tras la noche más dura de su segunda etapa en el banquillo blanco. Su apuesta no salió bien.

El espeso tacticismo de la primera parte, con los dos equipos más pendientes de protegerse que de buscar las cosquillas del rival, saltó por los aires en el tramo final, donde las mejores piernas del City y su calidad ofensiva acabaron imponiéndose. El Real Madrid echó de menos ambas cosas, sin opciones de sentenciar a la contra después de ponerse 1-0. «Esto es fútbol. No lo podemos cambiar. Tenemos que sacar lo positivo, a pesar de lo que ha pasado en los 15 minutos finales. Estos errores los pagas, son parte del fútbol y ya está. Ahora sabemos lo que tenemos que hacer. Tenemos que ganar allí», pedía el técnico francés sin demasiada fe, aún con la tristeza clavada en el discurso.

Guardiola profana el Bernabéu y cita al Madrid con su historia

Si hubiera que escoger a alguien para citar al Madrid con su historia, pocos como Pep Guardiola, uno de los anticristos del madridismo. El catalán lo hizo después de rememorar uno de sus viejos pasos y grandes lecciones en el Bernabéu. Esta vez sin Messi, sin prejuicios, con mil caras. Todo lo hizo bien el entrenador del City, desde la elección de Gabriel Jesús para jugar sin un delantero centro clásico, como en aquel primigenio 2-6, al cambio de Sterling, el descabello final. Aciertos que se acumulaban frente a un Madrid aferrado a un delantero imberbe, Vinicius, y que ahora sólo puede agarrarse a su historia, aunque sin uno de sus mejores intérpretes, el expulsado Sergio Ramos. Toca jugar a las emociones. [Narración y estadísticas: 1-2]

El Madrid tuvo el arranque que se espera, el gol que no se espera y minutos para la esperanza. Tan insuficientes como insuficiente pareció la presión de las manos de Gabriel Jesús sobre Sergio Ramos en el tanto del empate, después de adelantarse Isco. De ese modo lo estimó el árbitro. A partir de ahí, el desastre para el Madrid en un partido muy poco blanco. La vuelta exige un ejercicio heroico.

Vinicius volvió a la viñeta, en un error ridículo en el área, es cierto, pero no había otro camino que el surcado por el brasileño para encontrar el tesoro, como sucedió con el gol del náufrago, obra de Isco. La realidad es, a su vez, la contradicción del Madrid, con su mayor inversión en la enfermería y en el ‘green’. A Hazard se le espera como al amante en el andén. Nunca se sabe. De Bale ya sólo se espera que tome el siguiente tren a un lugar por el que sienta lo que jamás ha sentido por el Bernabéu: respeto.

La elección de ZZ en el primer round de la semana de pasión que se adelanta en el Bernabéu dice mucho. Vinicius apareció en el campo, junto a Benzema, y Bale en el banco. Sólo al final tuvo minutos desesperados el galés. La misión de Vinicius era ofrecer desequilibrio. El problema es que se trataba del único desequilibrio, ya que sus compañeros no consiguieron ninguno pese al dominio con el que iniciaron el choque. Frente a un City más calculador de lo habitual, que no regaló los espacios y empezó posicionado para el contraataque, la coyuntura no era la más favorable para que el joven brasileño activara su velocidad. Encontró por su banda, además, al mejor de los defensas de Guardiola, Walker, rapidísimo en los repliegues. En la banda opuesta habría tenido más oportunidades frente al fallón Benjamin Mendy.

Zidane no se apartó más de su línea argumental, marcada por el dominio de los centrocampistas. La entrada de Valverde supuso el sacrificio de uno de los ases del póker. Si en el Camp Nou le tocó el turno a Modric, esta vez el ausente fue Kroos. El alemán había sido, sin embargo, uno de los futbolistas de mayor continuidad en la temporada, con un rendimiento mucho más alto que el de la anterior. No era difícil. El año pasado del Madrid fue como una visita al museo de los horrores.

Era interesante ver cómo este Madrid más combinativo iba a enfrentarse a quien más apología ha hecho del centrocampismo. Bueno, las revelaciones de Quique Setién y trabajar en la Premier de los sustos lo han relegado al segundo lugar. Guardiola respondió por sí solo a la pregunta. Empezó por el riesgo de dejarse dominar por el Madrid, que agotó buena parte de sus fuerzas en la presión, para pasar a tomar el control del balón en los estertores del primer tiempo. Hasta entonces, no tuvo pudor de sacar el balón en largo, cosas que eran sacrilegio cuando visitaba Chamartín al frente del Barcelona. Ahora es diferente. Es capaz de tener mil caras, como demostró en el Bernabéu. Acabó el primer acto del partido dos puntos por detrás de los madridistas en la posesión y cuando la consiguió, concedió al Madrid el espacio que no había tenido. La naturaleza hizo el resto con Vinicius e Isco como intérpretes de lo que el equipo blanco, sea con quien sea, hace como nadie. Corre y mata. Es ADN. Pero, hoy, no mata como antes.

AGÜERO, SIN MINUTOS

Guardiola había decidido prescindir de su mejor cañón, Agüero. En su lugar, optó por Gabriel Jesús. Acertó. Probablemente fue porque, además, quería la presión sobre la salida de balón del Madrid, ofrecida por el brasileño, junto a Bernardo Silva, un estajanovista, y De Bruyne, el Van Gogh del City. Cada mirada suya con la pelota en los pies augura temblores. De la asociación con Gabriel Jesús llegaron las mejores ocasiones visitantes. Courtois paró la primera, a quemarropa. Mahrez tampoco acertó, después, y Casemiro sacó un balón con veneno cuando el Madrid pedía el descanso. La reanudación no cambió el decorado, lo contrario, con un mano a mano de Mahrez que Courtois sacó porque cuando abre sus brazos es un cóndor. El portero era el seguro blanco.

La resistencia del Madrid le permitió una ocasión, porque le concedió espacios a la contra, pero el City ya había catado las buenas sensaciones en el Bernabéu. Pasados los minutos de la euforia del gol, en los que los hombres de ZZ aprovecharon el viento de cola, el partido volvió donde estaba y acabó de la peor forma posible para el Madrid. Gabriel Jesús encontró finalmente la red y Carvajal cometió penalti sobre Sterling. De Bruyne no falló, pero sí lo hicieron Casemiro y Varane para dejar al capitán a la intemperie y evitar lo peor a costa de la expulsión y su baja en la vuelta. Sólo le queda la historia.

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Gabi: Liverpool thought they were coming to play Puerta Bonita

Former Atletico Madrid captain Gabi Fernandez has revealed his annoyance at how Liverpool approached their Champions League last-16 tie against his old side.

The 36-year-old gave his view on the game, stating that Jurgen Klopp’s side underestimated Los Rojiblancos.

«It was a great result,» Gabi told Cadena Ser.

«I had goosebumps watching the bus arrive at the stadium with that support.

«I think Liverpool thought they were coming to play Puerta Bonita [a team in the Tercera Division], with respect to them.

«They underestimated Atletico, and that annoyed me a lot.»

Gabi, who now plays for Al Sadd in Qatar under Xavi Hernandez, went on to talk about a now-deleted social media video that Atletico defender Sime Vrsaljko posted after the match, as well as criticism of El Cholo’s team.

«I don’t think there was much in the video,» Gabi said.

«They’d just beaten Liverpool – what better reason to celebrate.

«Simeone deserves more credit.

«He’s improved his players and they are fighting for trophies.

«The bad luck was that he lost a lot of experienced players all at once, like myself, Diego Godin and Raul Garcia.

«He’ll decide when he moves on.»

Gabi’s next steps in football have also been under speculation, and he gave an insight into how he sees his future.

«I could see myself helping Simeone, but I’m not sure now is the right time,» he stated.

«If the moment comes, I’d do the best I could for Atleti – it wouldn’t be about me.

«And I’m sure I’d learn a huge amount from Cholo.

«It would be a masterclass and I would have to think carefully if the opportunity did arise.

«All being well though, my plan is to retire with Al Sadd.»

He also gave his opinion on Barcelona’s approach to Xavi, before Quique Setien tooks the managerial reins at the Camp Nou.

«He told us Barcelona had come in for him but that he was going to stay with us,» Gabi revealed.

«It was all a bit of a circus, and it didn’t reflect well on Barcelona as a club.»

Wolves trash Espanyol’s Europa League dreams with first leg hammering

Espanyol have found themselves practically out of the Europa League with a second leg still left to play after Wolves beat them 4-0 at Molineux in the first leg on Thursday night.

Abelardo Fernandez was without key figures such as Marc Roca and Raul de Tomas but they competed well in the first half, Diogo Jota’s strike from a Raul Jimenez assist being the only difference between the teams at the break.

In a heated affair, Joao Moutinho and Ander Iturraspe squared up shortly before the break but neither man was dismissed.

Early on in the second half, Nuno Esprito Santo’s side took control, Ruben Neves’ fine finish doubling the home team’s lead with more than half an hour left on the clock.

Jota secured a brace only 15 minutes later, getting on the end of Matt Doherty’s cross to almost put the tie to bed.

He would seal a hat-trick late on as Moutinho turned provdier, setting up the Portuguese forward to take matters from bad to worse for Espanyol.

In LaLiga Santander, the Pericos remain rooted to the bottom of the table and now face elimination from Europe in a grim season for the Catalans.

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