La hora de Diego Costa

El hispanobrasileño apunta a titular contra el Leizpig, como en todas las grandes citas que está apto. Tiene una espina clavada con la Champions y con Lisboa.

Ganarse la confianza de Simeone es un reto del que muy pocos jugadores pueden presumir de haber cumplido. Pero, una vez se entra en la guardia pretoriana del Cholo, el técnico va a muerte con ellos. Es lo que ocurre con Diego Costa, que desde su regreso al Atlético ha ido alternando altibajos futbolísticos y físicos, pero siempre ha aparecido en el once en los partidos más calientes, algo que se magnifica en Champions y que parece que volverá a ocurrir contra el Leipzig en los cuartos de final a partido único.

Una titularidad junto a Marcos Llorente formando dupla de ataque que llega provocada por su buen hacer tras el parón, donde ha sido titular en seis de los diez partidos que ha disputado (se perdió el de Vigo por sanción) y en los que consiguió tres goles y dos asistencias (para un total de cinco tantos y cuatro asistencias este curso), logrando con su remate al Betis una meritoria victoria tras jugar con diez más de 40 minutos que certificaba la clasificación rojiblanca para la próxima Champions.

Más allá de eso, Diego Costa fue el elegido en el once en partidos de máxima dificultad como el de San Mamés, donde hizo el gol del empate recuperando su conexión con Koke o en el Camp Nou, donde tuvo peor suerte con un gol en propia y un penalti fallado que el VAR ordenó repetir para la consecución del empate de Saúl (en la segunda mitad se repetiría el guion tirando el ‘8’ el segundo penalti). De sus seis titularidades tras el parón, cinco fueron fuera de casa, el mayor reto del Atlético este curso.

Juventus y Liverpool

Pero no ha sido necesario que Diego Costa haya llegado en un estado de forma óptimo para que haya sido titular en un partido de máximo calado. La temporada pasada la Juventus visitaba el Wanda Metropolitano en el partido de ida de los octavos y Simeone daba la sorpresa apostando por Costa en el equipo titular 80 días después de su última vez, con operación de un dedo del pie de por medio. El hispanobrasileño había disputado únicamente 30 minutos contra el Rayo antes de la gran cita y entró en el once para comerse a Bonucci y Chiellini. Aguantó 58 minutos, donde desgastó a la defensa italiana hasta marcharse sustituido por Morata antes de los goles de Giménez y Godín para poner en ventaja a los rojiblancos. La pega fue la amarilla vista en la primera mitad y que le impidió jugar la vuelta donde los italianos le dieron la vuelta a la eliminatoria.

Esta misma temporada Costa se sometió a una operación de una hernia discal cervical, regresando de su baja directamente para disputar 13 minutos en el partido de ida de octavos contra el Liverpool. Todavía convaleciente y sin coger el ritmo, no pudo siquiera jugar contra el Villarreal y con solo 49 minutos más en sus piernas entre el partido contra el Espanyol y el Sevilla se plantó en Anfield para ser titular contra el Liverpool, donde su sustituto, Marcos Llorente, acabaría siendo el héroe del encuentro.

Ahora, aparece en el horizonte el Leipzig y Lisboa, donde Costa llega más fino que nunca. Sabe de la confianza del Cholo y tiene una espinita clavada en la competición europea y en la capital portuguesa, después de perderse el partido de vuelta de los cuartos del año 2014 contra el Barcelona por lesión y aguantar únicamente ocho minutos sobre el césped en la final de Lisboa contra el Real Madrid por haberse lesionado en la última jornada liguera ante el propio equipo blaugrana, un cambio capital a la postre para la victoria blanca en la prórroga.

Diego Costa tiene contrato hasta junio del año 2021 y aparentemente cumplirá su última temporada en el club rojiblanco, aunque una oferta interesante para el delantero y el Atlético se estudiaría con detenimiento. El punta de Lagarto quiere irse del Atleti por todo lo alto, sabe que ha llegado su hora y que, si está bien físicamente, los partidos de máximo nivel son los suyos, como demostró en la final de Copa del Rey en 2013 y en las semifinales de la Champions de 2014 o en su segunda etapa en las semifinales de la Europa League de 2018 o en la Supercopa de Europa de ese mismo año. «A morir, los míos mueren» declaraba Simeone en 2017 y Costa es uno de ellos, no será él quien se amilane ante el próximo gran reto.

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Mánchester no es territorio comanche para el Madrid

Tumbó allí al United en 2000 y 2013. Del Taconazo de Old Trafford de Redondo (2-3) al gol de Modric (1-2). Esos resultados le permitirían ahora la remontada ante el City…

Mánchester resuena a fútbol y así ha sido desde siempre. Allí se celebró en 1886 la reunión en la que nació la International Board, que crearía las reglas de este deporte. Una ciudad clave en el fútbol europeo y que no se le da mal al Madrid. De hecho, sólo ha perdido dos veces en siete visitas y nunca fue ante el City, las dos únicas derrotas se las inflingió el otro club representativo de la ciudad, el United (en 1968 y 2003).

El equipo blanco tiene en la cuna del fútbol dos resultados que este viernes le valdrían para obrar la remontada. Cuando fue a Mánchester en 2000, el Taconazo de Old Trafford de Redondo convirtió en inmortal el 2-3 blanco al United en semifinales de aquella Champions que desembocó en la Octava. Emular aquel resultado pondría ahora al Madrid en los cuartos de final de Lisboa. Con el último precedente, la visita a Mánchester de 2013, también ante el United y al que ganó 1-2 en octavos de final (golazo de Modric), el Madrid lograría llevar la eliminatoria al menos hasta la prórroga porque igualaría lo cosechado por el City en el Bernabéu. Señales históricas para el optimismo de un club que se crece en las noches europeas.

Guardiola y Zidane nunca se ha cruzado en el formato City-Real Madrid en partido oficial y la experiencia del Madrid con los citizens en suelo mancuniano fue con otros dos entrenadores en el banquillo contrario. Primero fue Mourinho el que visitó al City de Mancini (1-1) en 2012 en fase de grupos y cuatro años más tarde sería Zizou el que haría lo propio en el Etihad contra Pellegrini (0-0), en las semifinales que dieron paso a la Undécima.

Una ciudad partida en dos…

El Gran Mánchester, como importante region que es acoge a más clubes con pasado Premier (Wigan, Bolton Wanderers…), pero está entregada a dos grandes, el United y el City. Está partida por los colores rojo ‘diablesco’ o azul cielo (los skyblues). Hasta en eso son contrarios. Según un estudio que realizó Gary James en 2008 para su libro ‘Manchester, A Football History’, la ciudad está casi dividida en dos en cuanto a número de hinchas. Los supporters del City son predominantes en el este y el sur de la región, mientras que los diablos rojos mandan en número en el oeste.