«Nos echamos atrás al final»

El Bernabéu se marchó triste, sin saber muy bien qué había pasado en los últimos minutos para sufrir semejante derrape. De victoria a derrota. Del siempre sabroso 1-0 en las eliminatorias europeas al terrible 1-2. Los blancos parecen haber perdido el embrujo en su torneo favorito, el que dominaron con puño de hierro hace no tanto. Ahora le tocará la machada en Manchester dentro de tres semanas, si quiere entrar en cuartos. Pero antes tiene otra misión vital en la Liga: no perder el domingo en el clásico. Si repite su semana trágica de la pasada temporada, estaría el próximo lunes -a primeros de marzo- casi arruinado en las dos grandes competiciones. Parecerían entonces misiones imposibles remontar en la vuelta el cruce descarrilado y recortar en la Liga los cinco puntos más el goal average que le metería el Barcelona en caso de nuevo asalto a Chamartín.

Zinedine Zidane debe reactivar a su equipo en las próximas horas tras el golpe de este miércoles, un pésimo resultado que obliga a revisar su planteamiento. Sin Kroos en el campo, el Madrid estuvo falto de fluidez. Y tampoco supo gestionar la ventaja en el tramo final, con el equipo demasiado expuesto a las cargas del City. Hasta Casemiro, con problemas durante toda la noche ante la presión de los ingleses, reconocía el bajón. «Han sido 75 minutos espectaculares, pero los últimos 15 nos echamos atrás». El brasileño compartía la opinión de su entrenador, a la hora de calificar con buena nota el encuentro antes de la remontada visitante. También intentaba ser optimista, a pesar del resultado. «La eliminatoria no está perdida porque si hay un equipo que puede remontar, ese es el Real Madrid», recordó, imitando el mensaje de Guardiola, sobre el peligro blanco en la vuelta.

Pero lo cierto es que el ambiente que flotaba en el Bernabéu era de fuerte decepción y cierto temor al clásico del domingo. Tras unos meses de crecimiento, el Madrid queda ahora expuesto a un duelo al sol con Messi en el clásico. «Es una oportunidad», recordaba Zidane a medianoche, necesitado de fuertes dosis de motivación para levantar a su alicaído vestuario. Debe conseguir que sus jugadores olviden las dos derrotas seguidas que llevan, sobre todo la de este miércoles, para intentar ganar al Barcelona y hacerse así con el liderato de la Liga. Hasta el empate sería un resultado válido, con muchas jornadas aún por delante. Cualquier cosa antes que otro batacazo en casa ante los azulgranas, por el desgarro que supondría en la clasificación.

«NOS FALTARON 10 MINUTOS DE CONCENTRACIÓN»

Llevaba toda la temporada el madridismo preguntándose si esta versión corajuda, escasa de gol pero esforzada en la defensa, sería suficiente para avanzar en la Champions. Durante más de una hora, se ilusionó el Bernabéu con ese 1-0 trabajado que Isco llevó al marcador, pero la reacción del City, con un súper talento como De Bruyne a los mandos, se llevó por delante al Madrid, deshecho atrás y enfadado por la gestión arbitral. «No se ha podido ganar. Hemos dado todo en el campo, nos han faltado 10 minutos más de concentración. Ha sido un partido físico e igualado y lo hemos pagado», analizaba Zidane, tras la noche más dura de su segunda etapa en el banquillo blanco. Su apuesta no salió bien.

El espeso tacticismo de la primera parte, con los dos equipos más pendientes de protegerse que de buscar las cosquillas del rival, saltó por los aires en el tramo final, donde las mejores piernas del City y su calidad ofensiva acabaron imponiéndose. El Real Madrid echó de menos ambas cosas, sin opciones de sentenciar a la contra después de ponerse 1-0. «Esto es fútbol. No lo podemos cambiar. Tenemos que sacar lo positivo, a pesar de lo que ha pasado en los 15 minutos finales. Estos errores los pagas, son parte del fútbol y ya está. Ahora sabemos lo que tenemos que hacer. Tenemos que ganar allí», pedía el técnico francés sin demasiada fe, aún con la tristeza clavada en el discurso.

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